Altavoces y asistentes de voz: ¿merecen la pena o son un capricho?
Esos altavoces que responden a la voz dividen a la gente: para unos son utilísimos y para otros, un cacharro que escucha de más.
Los altavoces inteligentes, esos que responden cuando les hablas y se conectan a un asistente de voz, llevan años en muchas casas y dividen opiniones. Para unos son una comodidad que usan a diario; para otros, un cacharro que acaba sirviendo solo para poner música y que, además, les inquieta por tener un micrófono siempre escuchando. Como con casi toda tecnología, la pregunta no es si son buenos en general, sino si encajan con tu uso y tus preocupaciones.
Qué hacen en realidad
Un altavoz con asistente de voz permite, hablándole, hacer cosas sin tocar nada: poner música, consultar el tiempo, poner temporizadores y alarmas, preguntar datos, y si tienes otros dispositivos compatibles, controlar luces o aparatos de la casa con la voz. Su gracia es la comodidad de no tener que coger el móvil ni pulsar botones para tareas pequeñas. Funciona mejor cuanto más sencilla y concreta es la orden; no es un genio que lo resuelve todo, sino un asistente para tareas rápidas.
Dónde brilla de verdad
El sitio donde más gente le encuentra utilidad real es la cocina. Con las manos ocupadas o sucias mientras cocinas, poder poner un temporizador, cambiar la música, preguntar una equivalencia o añadir algo a la lista de la compra solo con la voz es genuinamente cómodo. También resulta útil para quien tiene la casa conectada y controla luces o dispositivos con la voz. En esos usos concretos, el asistente de voz aporta una comodidad que se agradece cada día.
El asistente de voz no es magia ni espía maligno: es cómodo para tareas pequeñas con las manos ocupadas, y poco más. Lo demás depende de ti.
El tema de la privacidad
Conviene hablar de lo que a muchos les frena: tener en casa un aparato con un micrófono permanentemente atento. Estos altavoces escuchan a la espera de la palabra que los activa, y eso, comprensiblemente, genera reparos sobre la privacidad. Cada uno tiene que valorar su comodidad con ello. Quien decida usar uno hace bien en informarse de los ajustes de privacidad que ofrece, revisar qué se guarda y poder silenciar el micrófono cuando quiera. No es una tecnología que haya que temer sin más, pero sí una sobre la que conviene decidir con la información delante.
¿Capricho o utilidad?
La respuesta honesta es que depende de para qué lo quieras. Si vas a usar de verdad sus funciones, sobre todo en la cocina o para controlar una casa conectada, te resultará útil. Si lo compras por curiosidad o moda, es muy probable que acabe usándose solo para poner música, y para eso quizá un buen altavoz normal te valía igual y más barato. Como con el reloj inteligente, la clave es preguntarse qué vas a hacer con él realmente antes de comprarlo.
Decide con cabeza
Los altavoces con asistente de voz no son ni el futuro imprescindible que vende la publicidad ni un cacharro inútil. Son una herramienta cómoda para ciertos usos, con una contrapartida de privacidad que cada uno debe sopesar. Si tienes claro que le vas a sacar partido a sus funciones y estás cómodo con el tema del micrófono, adelante. Si no, no pasa nada por quedarte sin uno. La mejor tecnología para tu casa es la que de verdad usas y con la que estás a gusto.
3 comentarios
En la cocina, con las manos ocupadas, poder poner un temporizador o música con la voz es comodísimo. Para eso lo uso a diario.
A mí me da reparo tener un micrófono escuchando en casa, lo confieso. El tema de la privacidad no es ninguna tontería.
Lo compramos por curiosidad y al final solo lo usamos para música y la hora. Para eso, un altavoz normal valía. Depende del uso.