Cómo organizar el caos de cables de una vez por todas
Detrás de cada mesa y cada mueble de la tele hay una maraña de cables. Domarla es más fácil de lo que parece y se agradece cada día.
Detrás de casi cualquier mesa de ordenador, mueble de la tele o mesilla de noche acecha el mismo monstruo: una maraña de cables enredados, polvorientos e imposibles de distinguir. Es un caos que afea, que junta polvo, que complica cualquier cambio y que, cuando hay que desenchufar algo, se convierte en una pesadilla de tirar del cable equivocado. La buena noticia es que domar ese caos es más fácil y más barato de lo que parece, y se agradece todos los días.
Primero, descarta lo que sobra
Antes de organizar, conviene reducir. En esa maraña suele haber cables de cosas que ya no usas, cargadores de aparatos que ya no tienes, alargadores innecesarios. El primer paso es identificar y retirar todo lo que no esté conectado a algo que uses de verdad. Menos cables, menos caos. Es sorprendente la cantidad de cables zombis que acumulamos sin darnos cuenta, conectados a nada o sirviendo a aparatos que desaparecieron hace años. Quitar eso ya despeja medio problema.
Agrupa y sujeta
La clave para domar los cables que sí usas es agruparlos y sujetarlos en lugar de dejarlos sueltos. Unas bridas, unas cintas de velcro o unos sujetacables, que cuestan muy poco, permiten juntar los cables que van en la misma dirección en un haz ordenado en lugar de dejarlos colgando cada uno por su lado. Y para los cables que cruzan a la vista, las canaletas, esos canales que se pegan a la pared o al mueble, los esconden por dentro y dejan todo limpio. Con unos pocos euros en material, el cambio es radical.
El caos de cables no se ordena comprando un mueble caro: se ordena quitando lo que sobra, agrupando lo que queda y etiquetando cada cable.
Etiqueta los cables
Va un truco sencillo y genial que evita mil desenchufes a ciegas: etiquetar los cables. Una pegatina o una pequeña etiqueta en cada cable, cerca del enchufe, indicando a qué aparato pertenece, hace que cuando necesites desenchufar la tele, el router o lo que sea, sepas exactamente cuál tirar sin desconectar por error otra cosa. Es de esos trucos tontos que, una vez hechos, te preguntas cómo vivías sin ellos. Especialmente útil en la regleta llena de enchufes donde todos los cables parecen iguales.
Recoge el cable sobrante
Un detalle que mejora mucho el resultado es no dejar el cable sobrante colgando o amontonado en el suelo, donde junta polvo y queda fatal. Si un cable es más largo de lo necesario, enrolla el sobrante y sujétalo con una brida o una cinta, dejándolo recogido y discreto. Así el cable va limpio del aparato al enchufe sin madejas por el medio. Recoger esos metros de más que casi todos los cables tienen es lo que da el aspecto final ordenado y profesional.
Un orden que se agradece
Domar los cables no es solo cuestión de estética, aunque una mesa o un salón despejados se ven mucho mejor. Es también práctico: menos polvo acumulado, más fácil limpiar, y mucho más sencillo cuando hay que mover algo, desenchufar o añadir un aparato nuevo. Con un rato de trabajo y unos pocos euros en bridas y canaletas, ese caos de cables que llevaba años fastidiándote queda domado. Y es de esas pequeñas mejoras del hogar que se disfrutan cada vez que miras detrás del mueble y, por fin, no hay un nido de serpientes.
3 comentarios
Etiquetar cada cable con una pegatina para saber cuál es cada uno me ha ahorrado mil desenchufes a ciegas. Truco tonto y genial.
Las bridas y un canaleta para esconder los cables del escritorio dejaron mi mesa despejada. Parece otra. Y costó cuatro euros.
Lo de recoger el cable sobrante en vez de dejarlo colgando junta el polvo y queda fatal. Enrollado y sujeto, mucho mejor.